La Metodología Montessori fue desarrollada por María Montessori, basando sus ideas en el respeto hacia los niños y en su impresionante capacidad de aprender. El método fomenta la automotivación, la autodisciplina, una capacidad notable de desarrollar el propio potencial, independencia, resolución de problemas, adquisición de conocimientos, nutriendo al mismo la alegría de aprender.

Para ello ofrecía a los niños y niñas un ambiente cuidadosamente preparado, con materiales diseñados para ayudar al desarrollo de la mente, la concentración, coordinación, independencia, socialización y sentido del orden.

 

El diseño de estos ambientes se basa en los principios de simplicidad, belleza y orden. Son espacios amplios, luminosos y cálidos, con estanterías abiertas, donde se encuentra el material debidamente colocado y preparado. El mobiliario está adaptado para que los niños puedan manejarse en el ambiente cómodamente. De esta manera tienen acceso al material sin la asistencia y supervisión constante de un adulto, el niño trabaja en un ambiente de respeto, libertad y responsabilidad.

El material está ideado para captar la curiosidad del niño y así guiarlo por el deseo de aprender. Para conseguir esta meta se presentan agrupados, según su función, de acuerdo con las necesidades innatas de cada alumno. Pueden usarse individualmente o por grupos, siendo casi todo el tiempo autocorrectivo, de manera que ninguna tarea puede completarse incorrectamente sin que le niño se dé cuenta de ello por sí mismo.

Los acompañantes guían al niño y le dan a conocer el ambiente de forma respetuosa y cariñosa. Son observadoras conscientes y están en continuo aprendizaje y desarrollo personal.

El verdadero educador está al servicio del niño y, por lo tanto, debe cultivar la humildad, para caminar junto al él, aprender de ellos y juntos formar comunidad.

Las guías no imponen lecciones a nadie, su labor se basa en guiar y ayudar a cada niño de acuerdo a sus necesidades.

 

“Nadie puede ser libre a menos que sea independiente; por lo tanto, las primeras manifestaciones activas de libertad individual del niño deben ser guiadas de tal manera que a través de esa actividad el niño pueda estar en condiciones de llegar a la independencia”

María Montessori